
Las épocas cambian, y no lo hacen solo a través del paso del tiempo, ellas cambian a través de los giros de los modos de representar nuestra realidad. Hace cuarenta años nuestra profesión estuvo confinada y cubierta por un manto de oscuridad producto del nefasto y brutal proceso militar, fue una época atravesada por la falta de una representación fundamental de nuestra profesión, aquella que nos da la posibilidad de manifestarnos, de hacernos oír.




